El Efecto Mariposa

Habían pasado casi cuatrocientos años de las formulaciones de Newton cuando un nuevo episodio irrumpe en el devenir de las ciencias: el efecto mariposa. Esta metáfora será la imagen de un nuevo paradigma que tendrá en la probabilidad y en la inestabilidad los elementos básicos de su conformación. A diferencia del mundo previsible y ajustado de la visión newtoniana, a partir de la física cuántica y posteriormente de la teoría del caos se pueden calcular las probabilidades pero no hacer ninguna predicción en firme sobre los compotamientos de un sistema. El futuro del universo no está del todo determinado por las leyes de la ciencia tal cual como la interpretamos, tampoco su presente.

En la década del sesenta, el matemático Edward Lorenz, trabajaba en su laboratorio del Massachussets Institute of Tecnology (MIT), cuando se enfrentó con un fenómeno sorprendente que suetionaría los postulados de la física del momento. Lorenz, que estaba trabajando sobre la simulación de sistemas de metereología, introdujo la información en su rudimentaria computadora, esperando que pequeñas variaciones en las condiciones iniciales de velocidad del viento y temperatura, generaran pequeños efectos en el desarrollo del sistema. Dejó su computadora procesando y se retiró a almorzar. Cuando regresó encontró algo absolutamente inesperado: el nuevo clima no tenía nada que ver con las previsiones precedentes; lluvias, vientos y tormentas aparecían en lugares inesperados. Lorenz verificó y encontró el problema: al programar en el apuro había omitido tres decimales, había puesto 0,506 en lugar de 0,506127. Al hacerlo, supuso que esa modificación no tendría ninguna consecuencia. Un error numérico tan pequeño, semejante a una suave brisa, no debía descomponer el clima previsto para el mes siguiente.

Lo que Lorenz descubrió casualmente, fue algo que nadie esperaba, que causas tan pequeñas podrían tener efectos enormes en el comportamiento de los sistemas. Este fenómeno, luego se conocería como “el efecto mariposa”, basado en la reflexión de que el aleteo de una mariposa alcanzaría para generar un ciclón. Esto nos deja dos lecciones: primero, los modelos tienen una alta sensibilidad en las condiciones iniciales (el efecto mariposa). Y segundo, incluso los sistemas simples pueden mostrar una conducta compleja, caótica.

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