Cuántica y Agujeros negros I

 

En los primeros años treinta de este siglo surgieron tres teorías que alteraron radicalmente la visión que el hombre tenía de la física y de la propia realidad: la teoría espacial de la relatividad (1905), la teoría general de la relatividad (1915) y la teoría de la mecánica cuántica (aproximadamente, 1926). Albert Einsten fue responsable en gran medida de la primera, enteramente responsable de la segunda y desempeñó un papel fundamental en la tercera. Sin embargo, Einsten jamás aceptó la mecánica cuántica, a causa de su elemnto aleatorio y de indeterminación. Resumió su opinión en una frase citada con frecuencia: “Dios no juega a los dados”, -que en realidad debe traducirse como: “El azar no reside en el interior de las cosas” dado que la palabra dios, Einsten la utilizó en sentido más bien poético y metafórico-. La mayoría de los científicos pronto admitieron tanto la relatividad espacial como la mecánica cuántica, porque describían efectos que podían ser observados directamente. Por otro lado, la relatividad general fue en gran parte ignorada porque matemáticamente resultaba demasiado compleja, no era susceptible de comprobación en el laboratorio y se trataba de una teoría en verdad clásica que no parecía compatible con la mecánica cuántica. De modo que la relatividad general permaneció en el limbo cerca de 40 años.

El gran desarrollo de las observaciones  astronómicas iniciado al principio de la década de los sesenta suscitó un interés renovado por la teoría clásica de la relatividad general porque parecía que muchos de los nuevos fenómenos descubiertos, como quasares, pulsares y fuentes compactas de rayos X, indicaban la existencia de campos gravitatorios muy intensos que podían ser explicados por medio de la relatividad general. Estos avances guardan relación con ciertos efectos cuánticos recientemente descubiertos y asociados con los agujeros negros. Estos efectos cuánticos revelan una notable relación entre los agujeros negros y las leyes de la termodinámica. En Cuántica y Agujeros Negros II, explicaremos cómo surge un agujero negro siguiendo a lo escrito por  Stephen Hawking.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: